Discriminación flagrante en la Mutualista de Guadalajara
La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) deploró el desalojo de dos jóvenes del bar La Mutualista, a quienes el pasado jueves 16 se les pidió que salieran del lugar por besarse en el interior siendo varones. Desde su óptica, el hecho es un claro acto “de intolerancia discriminación y homofobia”, que abre las puertas a “otras actitudes más violentas” en contra de homosexuales y personas con preferencias sexuales diferentes de la mayoría.
Eduardo Sosa Márquez, secretario ejecutivo de la CEDHJ, dijo que el suceso asombra y “nos preocupa mucho” pues, además de lo anteriormente citado, este bar, ubicado en la calle 8 de Julio y Madero, se caracteriza por ser un espacio abierto a la convivencia de públicos muy diversos.
No fue eso lo que encontraron Julio, de 23 años, y Alejandro, su pareja, de 30 años. Ambos llegaron en compañía de una amiga alrededor de las 22:30 horas, atraídos por lo que sus allegados contaban de las “noches de jueves en La Mutualista”, el ambiente plural y “alivianado”. “Estuvimos bailando, y en la pista vi a otros hombres besarse, luego nos movimos a la barra y pedimos varias bebidas”, reconoce Julio, quien asegura no suele manifestar su afecto públicamente “para no herir susceptibilidades”, pero sucumbió al entusiasmo del momento y besó a su novio, como cualquier otra pareja lo habría hecho. “No fue un beso apasionado, obsceno, ni nada de eso, fue un beso normal, pero el tipo detrás de la barra vino directamente a mí y me pidió que nos saliéramos, que ahí no se permitían esas escenas y que para eso había otros lugares ‘allá abajo' e inmediatamente habló a la seguridad”.
Julio se sintió confundido. Bastaba —dice— que le pidieran no besarse. Optó por obedecer y salirse, junto con otros amigos que se solidarizaron con él. Afuera se topó a otra pareja gay que no se besó, pero fue sacada porque los vieron junto a ellos. Ya afuera, “con mucha ira le dije al tipo que eso era discriminación y que él era un homofóbico”, pero el expulsor dictaminó que los sacaba “porque desprestigian el lugar”, y que otros gays sí estaban adentro “porque se dan a respetar”.
Raúl Ureña, representante de La Mutualista, asegura que fueron los clientes quienes se quejaron, que ni él ni su personal son homofóbicos, pero aclaró que La Mutua es una asociación civil, que está abierta a todo mundo, pero debe privar “el respeto”, por lo que le pareció correcto que se les pidiera a los jóvenes no besarse. “Nosotros no nos asustamos, pero no todo mundo acepta eso”, y agregó que los jóvenes se fueron solos porque les molestó la petición.
Alberto, un testigo, narra que apenas se besaron los muchachos fueron corridos y cuestionó lo del respeto. “Dos tipos casi hacían una orgía con una gringa, cosa en la que muchos asistentes repararon... menos el de la barra y los de seguridad. ¿Cuál moral y cuál respeto? Y nadie los sacó”.
Sosa Márquez informó que ningún lugar de acceso al público debe reservarse el derecho de admisión por cuestión de apariencia o preferencia sexual, fe religiosa o ideología, pues esto promueve una cultura de intolerancia y marginación, y que puede revertirse hacia cualquiera que en otro momento se vea como “diferente”.
Confió en que la Dirección de Inspección y Vigilancia de Guadalajara intervenga para determinar la violación a reglamentos que rigen estos establecimientos y, de no actuar, entrará en competencia el ombudsman estatal.
Con información de: Grupo Milenio
